El estudiante como consumidor

En el análisis de la figura del estudiante como consumidor hay una suposición generalizada de que las compras en educación superior son de alguna manera diferentes. El alumno es primero un consumidor, y la psicología del consumidor está en juego en esa inversión. Si bien los beneficios de la educación posiblemente superan a los de otras compras.

Para comprender mejor las expectativas de los estudiantes y consumidores de aprendizaje digital, Pearson (como empresa especializada en educación) se asoció con la consultora Accenture para analizar la figura del estudiante como consumidor. Así lo cuenta en este artículo Joe Morgan, Vicepresidente de University Partnership Development en Pearson.

“Creíamos que los conocimientos de Accenture sobre el comportamiento del consumidor se podían aplicar al recorrido entre estudiantes y consumidores para beneficiar a los estudiantes, los proveedores de aprendizaje y los empleadores. Este análisis se centra en el comienzo del viaje del estudiante: la compra”, explica Morgan.

La responsabilidad de la elección

Accenture observó que las empresas luchan por crear experiencias personalizadas pero sin ahogar a sus clientes en un mar de opciones. Pues está demostrado que un consumidor, agobiado por infinidad de opciones, es más probable que tome una mala decisión, esté menos satisfecho y abandone un sitio web o una marca por completo.

Esa responsabilidad de la elección también se aplica a la inversión en educación superior. Un proceso de búsqueda que suele ser metódico y que a menudo toma cuatro meses o más, especialmente debido a su coste. De modo que un estudiante frente a una sobrecarga de información limitará su decisión a escuelas conocidas o a las de la página uno de su búsqueda.

Joe Morgan explica cómo, a modo de prueba, buscó “MBA online” en Google y recibió en menos de un segundo 332 millones de resultados. Una información en principio valiosa que por su volumen se convierte en justo lo contrario. “Sabemos que casi 3 de cada 10 estudiantes encuentran que la búsqueda de un programa de educación superior es tan abrumadora que abandonan el proceso sin matricularse”, afirma Morgan.

El estudiante como consumidor, Un desafío para las instituciones académicas

El 85% de todas las búsquedas sobre educación en Internet comienzan sin tener en mente una institución académica determinada. Los estudiantes comienzan su viaje con un área de estudio en mente, no una escuela. Primero buscan identificar su camino, y solo después buscan qué escuela les interesaría. Además, la mayoría de los estudiantes online consideran cinco instituciones o menos en su proceso de búsqueda.

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