El peligro de guardar silencio como educadores

¿Cuáles son los mayores peligros que enfrentan las escuelas, los maestros y sus alumnos en este momento? Uno de los mayores peligros que enfrenta el mundo educativo en este momento es el silencio. Este hecho se ve reforzado por el requisito implícito de que los educadores sean “apolíticos” y eviten temas controvertidos con los estudiantes, las familias y sus colegas de profesión. También las escuelas transmiten el valor del silencio a sus maestros y alumnos.

Pero como recuerda la docente estadounidense Marian Dingle, “el propósito de la educación es capacitar a los estudiantes con herramientas para mejorar el mundo”. Esta profesora de matemáticas subraya cómo anima a sus estudiantes en clase a hacer preguntas, buscar patrones y dialogar con sus compañeros sobre las estrategias utilizadas. Y subraya que estas prácticas pueden y deben extenderse en otros contextos. Se pregunta por qué los estudiantes no pueden hacer preguntas sobre situaciones que les rodean o sobre ejemplos de desigualdad. “¿Les hemos enseñado cómo tener un discurso respetuoso si no están de acuerdo?”, apunta.

El silencio de los educadores

Ese silencio de los educadores en sus entornos escolares es peligroso porque no podemos esperar que los estudiantes sean lo suficientemente valientes como para asumir los riesgos que no estamos dispuestos a asumir como adultos y docentes. Debemos ejemplificar el comportamiento que queremos que los alumnos emulen.

Marian Dingle recuerda que como madre de dos hijos y maestra de cientos, ha llegado a comprender “que la enseñanza en sí misma es un acto político”. “Todos traemos nuestras identidades, cultura e historia personal a nuestro trabajo. Ocultarlos en una búsqueda de un aula libre de conflictos no sirve a nadie y, de hecho, nos causa daño a todos. Realmente no estamos educando a los estudiantes si rehuimos la verdad que tienen que afrontar. No estoy sugiriendo que impongamos nuestros propios puntos de vista a nuestros estudiantes. Sin embargo, debemos proporcionarles información y un marco desde el cual analizar y criticar su propio mundo”, concluye.

En definitiva, como educadores es conveniente ser valientes y sobre todo hacer saber a los estudiantes que se necesitan sus voces e involucrarlos en temas que despierten su sentido de la justicia para desarrollar sus habilidades y sentar las bases de un aprendizaje seguro y valiente.

1 comentario en “El peligro de guardar silencio como educadores

Deja un comentario