Potenciar la empleabilidad como profesionales, educadores o empresas

En el artículo ¿Qué se entiende cuando hablamos de empleabilidad? publicado en este blog desgranábamos, a partir de la investigación Future of Skills realizada por Pearson en colaboración con Nesta y Oxford Martin School, qué habilidades se necesitan y qué competencias se han de desarrollar para enfrentarse al mercado laboral presente y futuro.

Entre otras cuestiones se concluía que son precisamente las cosas que nos hacen humanos las que nos dan más potencial para conseguir empleo y se dividían las competencias necesarias en dos categorías principales: competencias de productividad, que son habilidades y conocimientos que hacen que las personas sean productivas en el lugar de trabajo; y competencias transitorias, que permiten a las personas obtener empleo y progresar en sus trabajos. 

Pero una vez que sabemos qué habilidades se necesitan, ¿cómo podemos asegurarnos de que se desarrollen esas habilidades? En Demand Driven Education: Merging work & learning to develop the human skills that matter, Joe Deegan y Nathan Martin describen algunos pasos prácticos recomendados para profesionales, sistemas educativos y empleadores que resumimos a continuación.

Los profesionales

– Combinar las ideas aportadas en estos estudios con la información del mercado laboral local para comprender qué habilidades se demandan ahora y qué es probable que cambie en el futuro.

– Desarrollar un plan personal para mejorar las habilidades, buscando oportunidades de aprendizaje y desarrollo que se alineen con las capacidades que continuarán siendo útiles de aquí al año 2030.

– Pensar más allá de los títulos y programas universitarios para desarrollar nuestras competencias. El aumento de la formación a corto plazo está reduciendo la distancia los mundos educativo y laboral.

Los sistemas educativos

– Comprometerse a que sus programas educativos y la forma de impartirlos sean dinámicos, enfocados ​​al empleo y centrados en las habilidades.

– Colaborar con los empleadores y comprender qué habilidades son necesarias en el mercado laboral local, para que se puedan abordar las necesidades apremiantes de la economía.

– Adoptar estrategias que permitan a las personas avanzar rápidamente y convertir el aprendizaje en algo práctico. Por ejemplo: bootcamps o formaciones prácticas que responden de forma ágil a las necesidades de una empresa, formaciones impartidas de forma online y nuevos títulos complementarios a los grados.

Las empresas

– Identificar las habilidades de sus trabajadores y brindarles oportunidades para mejorarlas.

– Apoyar el aprendizaje de sus empleados basado en el trabajo con experiencias profesionales en otros entornos y prácticas para obtener experiencia, y con planes de capacitación, lo que permitirá construir una cartera de talentos.

– Colaborar con los educadores para compartir ideas sobre las brechas existentes entre ambos ecosistemas (educativo y laboral) y validar las estrategias educativas.

Rompiendo mitos sobre la empleabilidad

En definitiva, recordar 3 conceptos principales para romper mitos sobre el empleo:

La empleabilidad no es sólo responsabilidad de la educación superior. El desarrollo de estas capacidades debe comenzar antes de pensar qué carrera estudiaremos y continúa después de la graduación, a medida que surgen nuevas responsabilidades laborales y oportunidades de desarrollo profesional.

Las habilidades para potenciar nuestras perspectivas de empleo no son nuevas. Pero ahora son más importantes que nunca, atendiendo al mundo actual.

La empleabilidad no consiste en conducir a las personas hacia un trabajo específico. Se trata de las habilidades que necesitamos como personas para tener éxito ahora y en el futuro. Se trata de sentirnos realizados y tener una carrera gratificante. Y se trata de asegurar que todos tengan acceso a las oportunidades.

Todos necesitamos seguir un aprendizaje permanente y adquirir continuamente nuevos conocimientos y habilidades para prosperar en un mundo en constante cambio y cada vez más conectado. La clave es que como profesionales, educadores o empleadores podamos convertir los desafíos que enfrentamos en oportunidades para el crecimiento personal, económico y social.

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