Retos de la innovación en educación

Retos de la innovación en educación - Ilustración de Lucy VigrassEl pasado mes de mayo se hizo pública la primera Guía práctica para el cambio educativo en España, un exhaustivo informe elaborado por el Instituto de Innovación en Negocios Educativos (Innedu) aplicable a la formación universitaria no sólo de España, sino de cualquier otro país. La elaboración del estudio, basado en una encuesta que fue respondida por centros educativos, entidades afines al sector de la enseñanza y madres y padres con hijos en edad escolar, corrió a cargo de 30 expertos del ámbito docente desde la formación infantil hasta la universitaria.

La guía parte de la premisa formulada en la última Cumbre Mundial para la Innovación en la Educación, según la cual “los sistemas educativos de todo el mundo sufrirán grandes modificaciones de aquí a 2030”. Estos cambios hacen referencia al auge de la educación interactiva como consecuencia de la revolución tecnológica, el nuevo papel del profesor como orientador del aprendizaje y la mayor exigencia de los alumnos respecto a su formación como inversión de futuro.

De este modo, el informe de Innedu identifica cinco áreas en las que habría que trabajar para hacer frente a todos esos retos. La primera de ellas se refiere a la necesidad de apostar por un cambio en los métodos docentes, y concretamente, por metodologías más activas y centradas en el alumno. En este cambio, los encuestados consideran fundamental la transformación del papel tradicional de los profesores y su manera de desempeñarlo.

El segundo reto, del que ya hemos hablado en reiteradas ocasiones en este blog, guarda relación con la urgencia de conectar la innovación tecnológica con la práctica educativa. Así, la mitad de los consultados por la encuesta de Innedu consideran que la implementación tecnológica en las entidades educativas españolas es aún “media” y existe una gran heterogeneidad respecto a quienes se están encargando de liderar este cambio: en el 60% de los casos son los directores de los centros y en un 48%, los profesores a título particular.

En lo que sí hay consenso es en la necesidad de formar al personal docente en el uso de las nuevas tecnologías educativas, ya sea recurriendo a una entidad ajena a la propia institución en la que presta sus servicios, a través del profesorado del centro o mediante a la iniciativa de las instituciones públicas. Paralelamente, las instituciones formativas consultadas sitúan como elementos necesarios para la innovación tecnológica la capacitación de los docentes y, de nuevo, una revisión de las metodologías docentes aplicadas en dichos centros.

Otra área analizada en el informe es la de los espacios educativos, donde los encuestados abogan mayoritariamente por la aplicación de modelos de aprendizaje basados en proyectos concretos y en la cooperación y la colaboración. Además, la guía concluye en la necesidad de que las instituciones educativas escuchen activamente al mercado, para adecuar los servicios ofrecidos a las demandas de los estudiantes y de los entornos profesionales.

Y como es habitual en este tipo de análisis, también se ha identificado la necesidad de mejorar el negocio educativo, profesionalizando la formación, apostando por los nuevos entornos online a través del uso de plataformas de e-learning como MyLab&Mastering y MyLab en español, de Pearson, e internacionalizando las entidades educativas.

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