[Vídeos] El arte ‘invisible’: los casos de Banksy en Nueva York y Joshua Bell en Washington

¿Sabemos apreciar el arte y la creatividad? Hay dos casos recientes que ponen de manifiesto la subjetividad del arte y como, en función de cómo se nos presenta y en qué contexto, valoramos una misma manifestación artística de modos muy diferentes.

El puesto callejero de Banksy en Nueva York

Este domingo sucedió algo muy curioso en Nueva York. El misterioso artista callejero conocido bajo el pseudónimo de Banksy, cuyas obras alcanzan cifras récord en subastas de todo el mundo, instaló un puesto callejero en Central Park en el que puso a la venta varias de sus obras originales al único precio de 60 dólares (unos 45 euros).

El supuesto tendero que se prestó para la ocasión, un señor de mediana edad con gafas y gorra blanca, vio pasar delante del puesto a centenares de personas que no repararon en las codiciadas obras del artista. Solo tres personas pagaron finalmente por algunos de los dibujos del misterioso Banksy por un precio que hoy, después de que el vídeo fuese grabado con cámara oculta y publicado en la web del famoso graffitero británico, valdrán muchas veces su valor. Podéis verlo en este vídeo:

Un virtuoso del violín en el metro de Washington

El caso de Banksy nos ha recordado al al del violinista estadounidense Joshua Bell en el metro de Washington en 2007. Este experimento planificado por el diario The Washington Post consistía en observar la reacción de los usuarios del metro ante la música tocada por uno de los mejores violinistas del mundo con su Stradivarius de 1713, valorado en 3,5 millones de dólares.

El experimento se llevó a cabo una mañana de enero en la estación de L’Enfant Plaza, epicentro de Washington. En los 43 minutos que este virtuoso del violín, vestido con vaqueros y camiseta, interpretó seis melodías de diversos compositores clásicos, pasaron 1.097 personas con el único pensamiento de llegar a tiempo al trabajo.

Bell recaudó 32 dólares y 17 céntimos, que luego fueron donados a la beneficencia.  Una cantidad muy lejana de los más de 100 dólares de media que los amantes de su música pagaron tres días antes por sus entradas en el recital que impartió en Boston Symphony Hall, que registró un lleno completo. Podéis verlo en este vídeo:

Similar a lo sucedido con las obras de Banksy, que alcanzan precios desorbitados en el mercado del arte y a las que nadie reconoció; Bell fue reconocido únicamente por una persona y fueron pocas las que se pararon a escuchar este magnífico e improvisado concierto gratuito por el que muchas personas pagan grandes cantidades de dinero. ¿Somos entonces capaces de reconocer el arte en un contexto y momento impropio?

Sobre estos y otros temas, así como sobre el valor de la creatividadcómo funciona ya os hemos hablado anteriormente en nuestro blog, desde el que os recomendamos un par de títulos publicados por Pearson para trabajarla:

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Artículo elaborado por Manuel Caro

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