Cómo aplicar el mindfulness en el aula

La profesora de biología Erica Kosal, que trabaja en el North Carolina Wesleyan College, relata cómo después de leer y escuchar acerca de los beneficios físicos y mentales de la meditación, decidió comenzar a practicarla hace unos años. Y esto le condujo a conversaciones con otros docentes de su escuela en las que se plantearon la idea de llevar el mindfulness al aula.

El mindfulness es una forma de hacer una pausa y reflexionar sobre el aquí y el ahora. Estar completamente centrado en lo que está sucediendo en el presente, sin preocuparse por el futuro o el pasado. La idea es que la enseñanza de esta filosofía y su práctica en el aula deberían permitir a los estudiantes liberar la tensión y la ansiedad para que puedan centrarse en el aprendizaje, en lugar de llegar a su clase lamentándose por el último examen o por la lista de tareas pendientes. Sigue leyendo

Mindfulness: el poder de la concentración

MindfulnessEl que mucho abarca, poco aprieta. El refranero español es tan sabio que sirve para describir situaciones que ocurren prácticamente a diario, en un mundo cada vez más marcado por la sobreinformación y también nos ayuda a escribir una introducción sobre el mindfulness. Porque es inagotable la cantidad de datos que llegan hasta nuestro cerebro por tierra, mar y aire (o mejor dicho, a través de la televisión, los periódicos, la radio, las revistas, Internet y los teléfonos móviles). Y absorberlos todos no sólo resulta imposible, sino que en la mayoría de ocasiones terminamos por no asimilar absolutamente nada.

Está sobradamente demostrado que el homo sapiens del siglo XXI es el más distraído de todos los que han pisado la faz de la Tierra. Y razones no le faltan, ya que basta con que uno se ponga a leer las noticias mientras desayuna para verse inmediatamente interrumpido por un WhatsApp, una llamada, un grito, el timbre del telefonillo o el ladrido del perro del vecino. Concretamente, y teniendo en cuenta las estadísticas, a duras penas llegamos a alcanzar los 11 minutos de concentración absoluta en un determinado asunto. Y a partir de ahí, 20 minutos de despiste y vuelta a empezar. Sigue leyendo