Cinco condiciones necesarias para la innovación educativa

El reto de la empleabilidad para los titulados universiitarios - Ilustración de Lauren RolwingIntegrar la innovación dentro de las escuelas no consiste únicamente en disponer de los recursos tecnológicos y económicos necesarios en las aulas. Se deben cumplir distintas condiciones necesarias para que sea posible introducir herramientas innovadoras. Ello conlleva implícitos un trabajo y un cambio de mentalidad sobre la forma en la que afrontamos la educación. Repasamos cinco condiciones necesarias para para llevar la innovación educativa al aula.

1. Misión y visión claras

Muchos educadores introducen la innovación en sus escuelas sin vincularlas con los resultados del aprendizaje. Los espacios de creación, los laboratorios de robótica y los programas de STEM –Science, Technology, Engineering and Mathematics (Ciencia, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas)- se lanzan en muchísimas escuelas sin plantearse previamente su relación con la misión educativa de la propia escuela. Sigue leyendo

¿Prohibido saltar desde la barandilla? Entonces… ¡salta!

La pregunta no es si seremos extremistas, sino qué tipo de extremistas seremos... La nación y el mundo necesitan desesperadamente extremistas creativos”, Martin Luther King Jr.

El mundo necesita herejes, personas que no están cómodas con el statu quo. Quizá le hayan engañado para que crea que los herejes desaparecieron después de quela Iglesia(y particularmentela Iglesia Católica) perdiera su papel de guardián de la verdad eterna. Pero el hecho es que, actualmente, necesitamos a los herejes más que nunca, y que hoy en día existen muchas más iglesias y ortodoxias que desafiar mediante el pensamiento herético.

Actualmente, se nos pide que aceptemos una serie de cosas sobre la economía de mercado como si fuesen el evangelio, se supone que todo el mundo acepta que la “creatividad” y la “innovación” son cosas evidentemente positivas, y se nos exige que nos embarquemos en un proceso continuo de cambio, como si el cambio hubiese sido postulado como una ley de la naturaleza. Cuestionar la innovación o el cambio no enfurece a las personas, las confunde, ya que las viejas verdades se han convertido en algo más difuso y se encuentran más arraigadas en la ideología general de la sociedad. La necesidad de herejes modernos es enorme, no solo porque los herejes son agentes del progreso, sino también porque nos hemos engañado a nosotros  mismos, haciéndonos creer que vivimos tiempos más críticos de lo que realmente son.

Líderes herejes

Al mismo tiempo, esta es una época excelente para los herejes. Durantela EdadMedia, una forma suave de castigo para las manifestaciones menos graves de herejía podía ser pasar un tiempo prolongado en prisión, o el destierro. Cuestionarse los dogmas más en serio podía rápidamente llevar a la tortura o la muerte. Hoy en día, las autoridades tienden a ser un poco más tolerantes. Cuando visito grandes empresas y asisto a convenciones, planteando preguntas acerca de las cuestiones sobre nociones de creatividad e innovación, la peor acogida que he tenido ha sido la confusión y el escepticismo. Incluso entonces, la respuesta siempre ha sido gentil.

Una de las consecuencias no intencionadas del interés casi religioso de la sociedad contemporánea por la innovación, es que desafiar las creencias se ha convertido en algo mucho más aceptado, incluso si lo que se desafía son las propias ideas sobre creatividad. Y al menos es posible practicar un poco de aikido creativo, utilizando sus artículos de fe en su contra.

Estoy, por tanto, absolutamente convencido de que el mundo necesita muchos más herejes, personas que no acepten las cosas como son, campeones que estén preparados para poner en duda la legitimidad del actual estado de las cosas. Hay tantos conceptos que se presentan como ciertos y definitivos, que las compañías se verán pronto forzadas a contratar herejes profesionales –Director Herético en Jefe– si quieren conservar su negocio. Simplemente piense en la lista de cosas que actualmente se consideran verdades evidentes en el mundo empresarial:

El branding; la globalización; la responsabilidad social corporativa; la emprendeduría y la intraprendeduría; las redes; la gestión verde; el crecimiento; la gestión del cambio; la gestión del conocimiento; la sostenibilidad; la gestión de la cadena de suministros; la emprendeduría social; la innovación administrativa; y así sucesivamente…

Cada una de estas “verdades” necesita sus propios herejes, personas que estén preparadas para atacar aquellas cosas que creemos que son seguras, verdaderas y obvias. No quiero decir que haya que sabotear las cosas, pero como todas las  formas de desarrollo necesitan que seamos capaces de sacrificar algo, debemos estar preparados para recibir golpes durante el camino y para ver cómo los antiguos sistemas son parcialmente desmantelados. No existe ninguna economía sin destrucción, y la creencia de que podemos disponer de verdades inmutables y evidentes sobre la economía únicamente muestra que no se comprende el proceso de desarrollo creativo.

Los herejes no son importantes porque estén más cerca de la verdad que sus detractores más convencionales, sino porque son capaces de desafiar un sistema que se ha vuelto demasiado dogmático. Ellos pueden, en resumen, introducir el tipo de incertidumbre que constituye el fundamento de todas las formas de creación de valor.

Jonas Ridderstråle, uno de los principales gurús en el campo de la gestión expresa esto diciendo que: “Si tratas de controlar las incertidumbres de este mundo, te volverás loco.” Yo quiero llevar esto mucho más allá. ¿Mi lema? Trata de controlar las incertidumbres de este mundo, y sabrás que estás equivocado. No es que no tengamos la capacidad mental para controlar las incertidumbres, sino que lo cierto es que las certidumbres no existen.

Ni siquiera certidumbres sobre la creatividad. Mi motivación para escribir este libro proviene del horror que siento debido a la manera en la que ese concepto que tanto amo se ha convertido en algo domesticado y convencional, por lo que ha terminado muriendo un poquito. Si observamos la Historia y los grandes herejes medievales, como Girolano Savonarola (1452-1498) y Fra Dolcino (1250-1307), aquello que les caracterizaba no era su escepticismo, sino la gran fe que profesaban. En vez de aceptar una versión simplificada y corrupta de lo que ellos creían, estaban preparados para morir en defensa de la naturaleza verdaderamente radical de su fe. Y yo siento algo similar por la creatividad, aunque yo soy un hombre mucho, mucho más débil que ellos –y por tanto, no estoy preparado para convertirme en un mártir defendiendo mis creencias.

Dejando esto de lado, estoy convencido de que el potencial inmenso de la creatividad se está desperdiciando debido a que un ejército de consultores y expertos en motivación la han convertido en una serie de trucos baratos y cortinas de humo. Esta es la razón de que quiera levantar mi voz y defender una creatividad que sea mucho más radical que simplemente una manera de “tener ideas y pensar de forma más libre”.

Este texto pertenece al libro Ideas peligrosas, de Alf Rehn, que se puede comprar en las tiendas online de FnacCasa del Libro y JetLibros.com o hacerte con la versión eBook. Y si te apetece, antes puedes leer aquí el primer capítulo.

Tampoco os perdáis la historia de los tacones y los ingenieros de General Motors que publicamos en el blog.