Grandes crisis de los mercados (I): El corralito argentino

Hace once años, en diciembre de 2001, se instauró el corralito argentino, que restringía la retirada de depósitos bancarios a 250 pesos por semana durante 3 meses para evitar la fuga de capitales.

Precisamente el corralito argentino protagoniza uno de los capítulos de 15+1 Crisis de la Bolsa, un libro que recorre 15 grandes crisis de los mercados y cuenta cómo empezó la actual, analizándolas con el objetivo de aprender para vencer a los mercados.

Según cuentan, el término “corralito” lo utilizó el periodista Antonio Laje en una columna económica. En Argentina se llama corralito a lo que aquí llamamos parque, a las jaulas acolchadas y con red donde se pone a los bebés para que jueguen, sin que puedan salir. Por analogía, el corralito financiero impedía que el capital escapara de los bancos, igual que al bebé no puede escapar de su parque.

El corralito es un ejemplo de crisis derivadas del sobreendeudamiento, una situación que, por excesiva, provocó una grave crisis al no gestionarse bien el nivel de deuda. Sobreendeudamiento es también una de las palabras que más se relacionan con Europa en los últimos tiempos (sobreendeudamiento de bancos, familias, Estados…), pero la palabra no es negativa en sí misma; pues en determinadas circunstancias, endeudarse puede ser un mecanismo adecuado para generar crecimiento. Aunque, como en otros muchos aspectos de la vida, lo que es malo son los excesos…

El corralito argentino

Viñeta del argentino Juan Luis Bertola.

“El caso de la crisis de Argentina nos recuerda, en muchos aspectos, a los problemas que estamos viviendo en la crisis actual (excesivo endeudamiento, ausencia de credibilidad del sistema político…) Vamos a intentar resumir los aspectos que desencadenaron la crisis y su desarrollo con la intención de sacar conclusiones y, lo más importante, poder aprender de los errores del pasado.

En 1998 finalizaba el segundo mandato de Carlos Medem, dejando a su sucesor, Fernando de la Rúa, una situación de elevadísimo déficit fiscal. Durante los años 80 y principios de los 90 Argentina sufrió tanto inflación crónica como hiperinflación, entendiendo por inflación crónica un aumento de los precios de más del 100% anual durante varios años y por hiperinflación el crecimiento de estos superior al 50% mensual (según definió Phillip Cagan en 1956). Para hacer frente a esta situación, el Gobierno argentino implantó en marzo de 1991 una Ley de convertibilidad, creando una Junta monetaria, estableciendo la paridad peso-dólar y respaldando los pesos en circulación con reservas en dólares. En un principio se consiguió el objetivo, de forma que la inflación media en el periodo 1992-2001 rondó el 4%, el PIB creció de forma considerable hasta 1998, las exportaciones se recuperaron… Sin embargo, el plan acabó fracasando, tal y como explicaremos más adelante.

¿Qué fue lo que consiguió el plan de convertibilidad? En primer lugar, la apertura financiera y comercial al resto del mundo: aumento de los depósitos y créditos en dólares, entrada libre de la inversión extranjera tanto en la economía real como financiera, emisión libre de títulos negociables en divisa extranjera… Como consecuencia de la entrada de capital extranjero, se produjo un aumento de la demanda internacional de pesos y una apreciación real de la divisa, algo en lo que influyó también el diferencial de inflación y la apreciación del dólar con respecto a las divisas de los principales socios comerciales de Argentina (Brasil yla UE).

El otro efecto derivado de la entrada de flujos de capital del exterior fue el aumento de la deuda exterior, ya que parte de los flujos de fondos se destinaron a inversiones financieras (como por ejemplo bonos denominados en dólares o préstamos bancarios). De esta manera, y tal y como se observa en el siguiente gráfico, la deuda externa total sobre PIB pasó de 27,4% en1992 a51,1% en 1998 correspondiendo sobre todo al endeudamiento del sector público (ver Figura 2).

Sin embargo, a partir de 1998 la situación comenzó a cambiar…

La economía argentina perdió competitividad como consecuencia de la apreciación de la divisa, lo que unido a la caída del precio de las materias primas (que suponían la mayor parte de sus exportaciones) y al aumento del precio del crudo, provocó un deterioro de la balanza comercial de tal forma que se incrementó el déficit por cuenta corriente y se contrajo el crecimiento económico (tasas negativas de variación de PIB desde 1999).

El elevado endeudamiento, el aumento de déficit y la recesión acabaron generando una situación de gran desconfianza entre los inversores que dio origen, a partir de mediados de 2001, a una fuga importante de capitales y al default de Argentina a finales de año. En junio de 2001, el Gobierno de Dela Rúa pidió ayuda al FMI y a los bancos privados para intentar aliviar la presión de la deuda externa, y se realizó un importante canje de deuda (megacanje) por 29.500 millones de dólares, a cambio de severas medidas de ajuste. La ayuda no consiguió frenar la recesión, y continuó la salida de capitales. El desempleo llegó al 18% de la población, y la economía se debilitaba a pasos agigantados: la industria caía un 12%, la construcción un 18%, la producción de automóviles un 28%… La prima de riesgo del país alcanzaba niveles históricos: 5.000 puntos básicos.

En noviembre de ese año los inversores comenzaron a retirar su dinero de los bancos provocando el colapso del sistema bancario. Para intentar poner freno a la situación, el 2 de diciembre de 2001 el gobierno anunciaba una nueva política económica (conocida popularmente como «corralito») que restringía la retirada de depósitos bancarios a 250 pesos como máximo por semana durante tres meses. También se restringían las transferencias al exterior y los pagos realizados fuera de Argentina con tarjetas de crédito. Las medidas supusieron un importante estrangulamiento de la economía: se limitó la liquidez, se paralizó el comercio y el crédito, se rompieron las cadenas de pago…

Del ilustrador Juan Luis Bertola para “Breve Historia Argentina Ilustrada 1976 – 2008”.

Por no hablar de las fuertes protestas por parte de la población que condujeron a una crisis política y acabaron con el Gobierno de De la Rúa. Lesucedió Rodríguez Saá, que declaró la suspensión de pagos, la mayor de un Estado en la historia, a la vez que quiso continuar con la convertibilidad; Rodríguez Saá duró un suspiro en el Gobierno, y pronto se vio obligado a dimitir. Entró en el Gobierno Eduardo Duhalde, que a principios de enero de 2002 anuncia el fin del plan de convertibilidad y la posibilidad de que la población pueda retirar sus depósitos de los bancos con libertad.

Eso sí: también estableció un nuevo tipo de cambio oficial, 1,40 pesos por dólar estadounidense. Esta ruptura de la paridad 1 dólar = 1 peso se realizó, además, de forma asimétrica; mientras que los depósitos en dólares se convertían a pesos en la relación1,40 pesos/1 dólar, las deudas en dólares conservaron la relación 1 peso/1 dólar. Así, las deudas contraídas en dólares pasarían a pagarse en pesos devaluados, lo que produjo la ruina de buena parte de la población.

Esta historia se asemeja mucho a la vivida en 2010-2012 a raíz de la crisis de deuda europea, con Grecia como su máximo exponente. Tras un rosario de problemas, quitas, cambios en el poder político y huelgas, en el momento de escribir este libro aún no se ha definido cuál será el final del problema heleno. Mucho se especula con la posibilidad de que Grecia salga del euro, lo cual le obligaría a adoptar de nuevo una divisa propia («el nuevo dracma») y asumir importantes pérdidas, que impactarían no solo al país sino a todos sus acreedores. En mayo de 2012 se extendieron por todo el mundo rumores de que los bancos helenos estaban imponiendo limitaciones a la retirada de dinero, poniendo el tope en 50 €, como medida para frenar la fuga masiva de millones de euros de las entidades financieras.”

Este análisis del caso del corralito argentino procede de 15+1 Crisis de la Bolsa, un libro elaborado por Selfbank y publicado por Pearson que se puede comprar en las webs de FnacCasa del Libro y en nuestra tienda online. La obra recorre 15 grandes crisis de los mercados y cuenta cómo empezó la actual, analizándolas con el objetivo de extraer el aprendizaje necesario para vencer a los mercados.

Artículo elaborado por Manuel Caro