¿Cuáles son los cualidades de un buen liderazgo?

Las cualidades de un buen liderazgo y sus características prácticamente se han mantenido igual a lo largo de los tiempos. Lo que ha cambiado son las herramientas, la investigación y los cambios sociales, pero el liderazgo es tanto un arte como una ciencia con el objetivo de mover a las masas hacia el logro de un objetivo común. Repasamos sus fundamentos:

Crear una visión y convertirla en realidad

Una visión puede cambiar la cultura de cualquier organización si es compartida, pero el verdadero trabajo de un gran liderazgo está en el proceso de convertir esa visión en realidad. Si bien el desarrollo de una visión compartida es un atributo vinculado a todos los grandes líderes, esa visión debe resultar en un plan que conduzca al cambio.

Establecer la dirección

Cuando un barco zarpa, se traza un rumbo y se utilizan diferentes elementos para llegar al destino deseado. Los líderes establecen la dirección mediante el desarrollo de objetivos prácticos y alcanzables que se comunican claramente. Todo líder eficaz es un comunicador efectivo. Si las personas no tienen claro adónde se dirigen, o deben dirigirse, las posibilidades de éxito son limitadas.

Establecer límites

Se deben establecer límites para mantener a todos en sintonía con la visión. La mejor manera de lograrlo es establecer algunas normas y atenerse a ellas. Los límites son cruciales para establecer y mantener relaciones de confianza.

Olvídate de las zanahorias y los palos

El problema con las recompensas extrínsecas es que las personas siempre las esperan, y rara vez producen cambios sostenidos en la cultura. Las claves que sustentan la motivación intrínseca son la autonomía, el dominio y un propósito. Los grandes líderes se caracterizan por ayudar al resto a ver el valor en el trabajo y en cómo ayudará a que mejoren.

Ser un maestro

Los mejores líderes son los mejores maestros pues pasan rutinariamente el tiempo en las trincheras con los empleados, transmitiendo habilidades técnicas, tácticas, principios comerciales y lecciones de vida. Su enseñanza era informal y orgánica, que fluía de las tareas en cuestión. Y tuvo un impacto inconfundible: sus equipos y organizaciones rendían mejor.

Admitir errores

Todos cometemos errores, por lo que no admitirlo o reconocerlo hará más difícil transmitir confianza. Ser humano consiste en equivocarse de vez en cuando. Sé dueño de tus errores, pero no te detengas en el error y recuerda lo que aprendiste de ello.

Predicar con el ejemplo

No pidas a los demás que hagan lo que no estás dispuesto a hacer o lo que no has hecho tú mismo. El liderazgo está en la acción, no en la posición, el título o el poder. Los líderes efectivos no dicen a los demás qué hacer, sino que los llevan adonde necesiten.

Fomentar el liderazgo en todos los niveles

Un individuo puede comenzar el proceso, pero se necesita un esfuerzo colectivo para hacer que el cambio se mantenga. La capacidad de delegar y la confianza permite a otros ser parte activa del proceso. El liderazgo es un deporte de equipo.

Dirigirse al elefante en la habitación

El elefante puede venir en muchas formas y tamaños. En algunos casos, es el 5% de las personas en el sistema que le dan el 95% de los problemas. En otras situaciones, puede ser una decisión impopular, falta de recursos o un apoyo menguante. Independientemente de cuál sea el problema, los líderes más efectivos no evitan abordarlos. El liderazgo no es un concurso de popularidad.

Prepárate para un largo viaje

El liderazgo no es una carrera o un evento. Es un proceso y transformar la cultura lleva tiempo, por lo que la paciencia es una virtud. Esto no quiere decir que no deba existir urgencia en algunos aspectos. Establece expectativas y objetivos a sabiendas de que es posible que no se materialicen completamente en algunos años.

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