Por qué no se debe limitar el tiempo que los jóvenes pasan delante de una pantalla

Son muchos los artículos y las opiniones que te pueden hacer pensar que no puedes ser un buen padre o educador si no limitas el tiempo que pasan delante de una pantalla tus hijos o estudiantes. Contra esta opinión, la educadora Lisa Nielsen apunta que esos mensajes carecen de matices y de investigación, en el mejor y peor de los casos respectivamente, por lo que se aprovechan de las inseguridades de padres y maestros preocupados por la educación de los más jóvenes.

Nielsen defiende que no todo el tiempo que se pasa delante de una pantalla se puede meter en el mismo saco, sobre todo aquel tiempo que se destina a aprender y desarrollar capacidades. De modo que, al igual que no limitaríamos el tiempo de lectura o de escritura de un niño, subraya que tampoco deberíamos limitar ciegamente el tiempo que pasa delante de una pantalla una persona joven. No es la pantalla lo que importa sino lo que esta pantalla muestra.

“Nuestro papel principal como padres y educadores es ayudar a desarrollar aprendices y pensadores independientes. Pedirles a los jóvenes que sigan las órdenes de otra persona en lugar de tener conversaciones significativas sobre cómo elegir las mejores opciones para su bienestar personal, emocional, social e intelectual no les hace ningún favor”, explica Lisa Nielsen.

La educadora apunta que en lugar de limitar el tiempo frente a la pantalla, es más conveniente hablar con los jóvenes sobre cómo eligen usar ese tiempo. Así se podrán valorar los hábitos y áreas digitales que funcionan bien, y aquellos que no.

En el libro “The Art of Screen Time” publicado por la periodista Anya Kamenetz se sugiere que los adultos pueden apoyar mejor a los jóvenes si realmente se enfocan en sus preocupaciones en lugar de sus pantallas.

Principales preocupaciones respecto a los jóvenes

Nuestras principales preocupaciones respecto a los jóvenes incluyen estos asuntos:

– Hábitos saludables: dieta, ejercicio, sueño.

– Aprendizaje o educación: capacidad de prestar atención y concentrarse

– Interacciones sociales: amabilidad, responsabilidad.

Si cambiamos el enfoque de nuestras conversaciones sobre el tiempo que pasan frente a las pantallas para discutir qué es lo que más les beneficiaría, entonces podremos ayudar a los jóvenes a tomar decisiones razonadas por sí mismos.

Además, los jóvenes ya conocen el poder de aprendizaje que se puede alcanzar a través de esas pantallas. Con toda seguridad habrán utilizado YouTube o las apps para aprender o para acceder a información relevante para su educación. Quizás deberíamos enfocarnos en hablarles sobre cómo limitar las distracciones o qué hacer cuando alguien actúa de manera inapropiada en el mundo online.

Como adultos debemos profundizar e ir más allá de mensajes alarmistas para abordar lo positivo y lo negativo que tiene el uso de una pantalla. En definitiva, más que limitar el tiempo de uso, en su lugar ayuda a tus hijos o alumnos a desarrollar una capacidad de comprensión crítica que les permita tomar decisiones responsables por sí mismos.

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