Tres claves para frenar el plagio por parte de los estudiantes

Aunque hay herramientas informáticas que ayudan a detectar el plagio, a muchos estudiantes también se les debe enseñar cómo usar las fuentes de manera adecuada, del mismo modo que aprenden cualquier otro aspecto de la escritura.

Muchos estudiantes no entienden las diferencias entre parafrasear, resumir y plagiar. A partir de este artículo escrito por la docente inglesa Elizabeth Kleinfeld, podemos extraer tres lecciones que pueden ayudar a los profesores a frenar los intentos de plagio por parte de sus alumnos.

Claves para contrarrestar el plago entre tus estudiantes

1. Los estudiantes necesitan que se les explique cómo usar apropiadamente las fuentes.

“Decirle a los estudiantes que no plagien no es una estrategia de enseñanza. Es una advertencia”, señala Kleinfeld. La recomendación para los docentes es que tengan conversaciones con sus alumnos sobre cómo usar las fuentes correctamente. Resulta útil mostrar ejemplos de cómo resumir, parafrasear y citar directamente una fuente. También aclarar cuándo podría tener sentido que los estudiantes usen cada una de estas técnicas en su escritura.

2. Explicar por qué el contexto es importante.

Las reglas con respecto a cómo citar apropiadamente dependen del contexto en el cual ocurre la escritura. Por ejemplo, usar una cita repetitivamente sin atribuirla a su autor es una práctica comúnmente aceptada en muchos casos, y esto sucede con frecuencia en los programas que los docentes entregan a los estudiantes al comienzo de un curso.Cuando los estudiantes ven eso, y les dicen que no plagien, les puede resultar contradictorio.

No hablamos lo suficiente con los estudiantes sobre cuánto importa el contexto. Los estudiantes pueden hacer algo que se considera plagio en un trabajo académico, pero no se consideraría plagio en otra situación académica.

3. Enseña la conexión existente entre el uso de las fuentes por parte de los estudiantes y su credibilidad.

Es importante explicar cómo el uso de las fuentes refleja la credibilidad y autoridad que los estudiantes proyectan como escritores. Más allá de decirles “no plagiar porque está mal”, es conveniente explicar a un estudiante por qué usar las fuentes de una determinada manera y luego conectarlo con la forma en que llegan a su lector. Resultará mucho más convincente para ellos.

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