Las reglas básicas que los profesores deben cumplir cada vez que enseñen

Diez consejos para gestionar la clase - Autor ilustración: Ben WisemanSucede millones de veces en miles de escuelas cada día. Cada vez que un maestro comienza una lección hay estudiantes que aprovechan la ocasión como una nueva oportunidad de aprendizaje, pero hay otros alumnos más difíciles que no aprovechan la oportunidad de aprender.

No obstante, son muchas las formas en las que los maestros pueden reducir esas repentinas reacciones negativas entre su alumnado más vulnerable. Sería tan sencillo como mantener siempre cuatro reglas básicas cada vez que los profesores enseñan en el aula y que repasamos a continuación a partir del artículo del educador Jeffrey Benson.

  1. Ayúdalos a entender ‘por qué’.

Y más vale que argumentes al menos una buena razón. Debes convencer a los estudiantes sobre el objetivo y la importancia de la tarea que están desempeñando. Lo que un estudiante desmotivado necesita de su profesor es honestidad y pasión por su trabajo.

Si la única razón por la que está enseñando una lección es porque aparece en el plan de estudios, a tus estudiantes más desmotivados tampoco les importará. Ellos necesitan que tú como docente demuestres tu interés y la importancia de lo que enseñas.

  1. Haz que lo que sea importante quede muy claro.

No te limites a impartir una lección de viva voz, sino que anímate también a escribir en la pizarra, a proyectar en una pantalla, a dar copias que puedan seguir los estudiantes y posteriormente guardar en sus carpetas. Y no ofrezcas demasiada información si no es importante. Lo que sea importante aprender, debe explicarse muy claro. Para muchos estudiantes con poca capacidad de atención, las palabras son como globos de helio que flotan lejos si no se atan rápidamente. Debes conseguir mantener su interés y atención.

  1. Enseña a través de la forma en la que desempeñas el trabajo.

Aprendemos mucho viendo a artistas, deportistas o cocineros hacer su trabajo. Los docentes también tiene la posibilidad de hacerlo. Intégrate entre tus estudiantes y comienza tu clase con recursos dramáticos, aunque puedan parecer exagerados. Por ejemplo: “De acuerdo, tengo que escribir este ensayo. ¿Dónde está mi diccionario? Necesito mi diccionario. Bien, lo puse cerca. Déjame releer las instrucciones… “. También sería interesante representar dónde se encuentra un problema y cómo solucionarlo.

  1. Mostrar siempre un trabajo bien resuelto que sirva de ejemplo a cada ejercicio.

Este puede ser el más importante de los cuatro pasos. Con demasiada frecuencia, los estudiantes no saben lo que queremos de ellos. Es difícil alcanzar los resultados esperados por sus estudiantes si no tienen una imagen clara de cómo debe quedar el producto final. Cada vez que propongas un trabajo, muestra uno realizado de forma excelente.

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