Cinco condiciones necesarias para la innovación educativa

El reto de la empleabilidad para los titulados universiitarios - Ilustración de Lauren RolwingIntegrar la innovación dentro de las escuelas no consiste únicamente en disponer de los recursos tecnológicos y económicos necesarios en las aulas. Se deben cumplir distintas condiciones necesarias para que sea posible introducir herramientas innovadoras. Ello conlleva implícitos un trabajo y un cambio de mentalidad sobre la forma en la que afrontamos la educación. Repasamos cinco condiciones necesarias para para llevar la innovación educativa al aula.

1. Misión y visión claras

Muchos educadores introducen la innovación en sus escuelas sin vincularlas con los resultados del aprendizaje. Los espacios de creación, los laboratorios de robótica y los programas de STEM –Science, Technology, Engineering and Mathematics (Ciencia, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas)- se lanzan en muchísimas escuelas sin plantearse previamente su relación con la misión educativa de la propia escuela.

Suponer que al lograr que los estudiantes completen más proyectos prácticos, la escuela será más innovadora puede que sea factible en el corto plazo, pero al no asociar esta innovación a metas de aprendizaje más profundas, lo más probable es que se convierta en otro “juguete” que pierde impulso en posteriores cursos académicos.

Para asegurar el éxito de las nuevas medidas innovadoras, las escuelas deben primero definir qué resultados esperan para el aprendizaje de sus estudiantes y que estos objetivos sean realistas y alcanzables.

2. La pedagogía correcta

Liderar con el aprendizaje, no con la tecnología. Si queremos que nuestras innovaciones tengan el mayor impacto, tenemos que liderar con enfoques de aprendizaje que tengan impacto. La innovación debe integrarse en el plan de estudios y no ser un “complemento”.

3. Un horario de apoyo

Uno de los mayores obstáculos para la innovación en nuestras escuelas es la proliferación de horarios fijos e inflexibles que no hacen nada para apoyar la aparición de nuevas ideas. En la actualidad, pedimos a los profesores y estudiantes que innoven en bloques de tiempo programados por semana del mismo modo que otras disciplinas específicas. Pero la innovación no puede prosperar dentro de esas limitaciones. Necesitamos dar tiempo para que la innovación prospere. Hay que dedicar tiempo a la planificación, la aplicación y la reflexión sobre esas medidas innovadoras.

4. Autonomía

Los profesores necesitan un cierto grado de autonomía para que la innovación fluya. Una buena idea sería permitir a los profesores experimentar antes de medir los impactos de la innovación en el aprendizaje de sus estudiantes. Esto permite a los profesores la autonomía necesaria para experimentar sin temor al fracaso.

5. Estructuras de colaboración en equipo

Para que funcione la innovación, tenemos que conseguir que sea una experiencia colaborativa. Así es como funciona el mundo real. Cuando Apple diseña un nuevo iPhone, el trabajo implica la colaboración de ingenieros, programadores, diseñadores gráficos, managers, vendedores digitales y desarrolladores de productos. El producto se ve reforzado por la visión y experiencia de cada miembro del grupo. Debemos introducir las mismas estructuras de colaboración en nuestras escuelas con equipos interdisciplinarios.

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