Diez errores que los docentes deben evitar

¿Es necesario poner nota a los profesores?Muchos profesores han aprendido a serlo gracias a sus errores más que a sus aciertos. Quizás debido a que no se prepara a los mismos de una forma adecuada desde un punto de vista práctico. No obstante, hoy repasaremos un decálogo de errores comunes entre los docentes que deberían evitarse y que recogemos del blog del profesor Santiago Moll: Justifica tu respuesta.

¿Qué errores podemos evitar como docentes?

1. Falta de visibilidad. Es muy importante que los alumnos tengan la referencia visual del docente en el aula. Por ese motivo es recomendable dar la clase de pie en lugar de sentado e incluso estar en movimiento para que los estudiantes fijen su atención en el docente y asimismo poder tener un mayor control visual del grupo y lo que sucede en clase.

2. Oír sin escuchar. “La diferencia entre oír a una persona y escucharla es enorme, ya que cuando la escuchamos lo estamos haciendo de forma activa y les transmitimos a nuestros alumnos que aquello que nos está diciendo es importante tanto para ellos como para nosotros”, destaca Santiago Moll en su artículo.

Escuchar al alumnado implica también interactuar con ellos. Esto además aumentará la empatía en la relación docente-estudiantes y mejorará la relación con ellos.

3. No mantener el contacto visual. Mirar a los alumnos a los ojos mientras nos dirigimos a ellos, al igual que sucede en los ámbitos no académicos, siempre favorece la comunicación. No establecer ese contacto visual provoca un distanciamiento que repercute negativamente en la sesión. Corregir este aspectos favorecerá la comunicación no verbal como docente, puesto que no sólo comunicamos con nuestras palabras.

4. No cumplir con lo prometido. Cuidado con lo que prometemos a nuestros alumnos, puesto que si no lo cumplimos se puede volver en nuestra contra y debilitar nuestra imagen y respeto frente a la clase. También se puede aplicar a no cumplir con las posibles amenazas realizadas en caso de no cumplir con las normas del centro. En sentido de la justicia que tienen los alumnos es muy pronunciado.

5. Prolongar el tiempo de corrección. Es recomendable ser rápido en la corrección de exámenes, ejercicios o trabajos, aunque entendemos la dificultad que implica en ocasiones este trabajo. El hecho es que los estudiantes valoran muy positivamente la rapidez en la corrección y te hace ganarte su respeto, al contrario de lo que sucede a profesores que tardan semanas en entregarlas.

6. No utilizar el mismo código. “Para que exista una correcta comunicación entre dos personas, estas deben conocer y compartir el mismo código. En muchas ocasiones se producen problemas de relación entre alumno y docente porque la fractura que existe del código de cada parte es insalvable”, apunta Santiago Moll.

No se trata de situarse al nivel de competencia lingüística de un joven alumnos, pero sí se encontrar un equilibrio para ayudarle a superarse y a enseñarla con un lenguaje que consiga transmitir de la forma adecuada y efectiva ese conocimiento.

7. No dejarnos influir por nuestro estado de ánimo. Al igual que la profesionalidad que muestra un presentador de informativos en la televisión, mostrando siempre el mismo semblante independientemente de que tenga un día bueno o malo, un docente debería comportarse de la misma manera. No hay que dejarse llevar por los problemas personales ni trasladarlos al aula. Por lo que recomendamos controlar tu paciencia, tu irritación, los gritos. Como comenta Moll, “a mí me gusta pensar que cuando entro en una clase es como si entrara en un plató de televisión. Al ponerme delante de mis espectadores, los alumnos, debo dar lo mejor de mí mismo, independientemente del estado de ánimo en el que me encuentre”.

8. No educar desde el respeto, sino desde el miedo y la autoridad. Desde el principio debemos enseñar a nuestros alumnos desde el respeto, desde la responsabilidad. La disciplina en nuestra clase no puede venir condicionada por el miedo que le tienen los alumnos a su profesor/a. Nunca hay que enseñar desde el castigo, la amenaza o el miedo. Se trataría un error que va contra el espíritu de la propia profesión.

9. Enseñar sin educar. La educación ya no es unidireccional y las anticuadas clases magistrales tienden a su desaparición por algo. La profesión de docente no consiste en la transmisión pasiva de conocimientos, sino que hay que educar en valores a nuestros alumnos, invirtiendo en ello todo el tiempo que sea necesario.

10. Mezclar lo profesional con lo privado. En este apartado hay que tener mucho cuidado con las redes sociales. Un mal uso de la privacidad de un docente puede resultar muy peligroso en su relación con sus alumnos.

Recomendaciones como evitar las solicitudes de amistad por redes sociales de los estudiantes, así como ser estrictos en mantener una distancia entre lo personal y lo profesional evitará incómodas situaciones en un futuro a medio y largo plazo.

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