La edad de oro de los métodos de enseñanza alternativos

métodos de enseñanza alternativosLa irrupción de las nuevas tecnologías en la educación está transformando la forma en que las instituciones educativas se relacionan con sus alumnos y les hacen llegar los contenidos formativos. En general, si hay un rasgo que caracteriza a los nuevos métodos de enseñanza es la apuesta por un mayor autogobierno de los estudiantes, quienes cada vez disponen de más autonomía para crear y participar en comunidades educativas o utilizar nuevos recursos y herramientas de enseñanza.

En anteriores ocasiones ya os hemos hablado de las plataformas de eLearning MyLab&Mastering y MyLab en español, desarrolladas por Pearson. Ambas se basan en los principios de los que hoy hablaremos: autonomía de los estudiantes en su proceso de aprendizaje, libertad para decidir horarios o recursos y posibilidad de autoevaluarse o de interactuar con los docentes. También podemos hacer mención a CONTEN, otra herramienta de Pearson que aboga por incrementar la motivación de los alumnos, permitiéndoles crear bibliotecas universitarias online, personalizadas y accesibles desde cualquier dispositivo tecnológico (ordenadores, tablets y smartphones).

En general, la educación universitaria atraviesa un periodo en el que conviven dos grandes modelos: el tradicional, con un profesor impartiendo las materias y los alumnos tomando notas (cuyo máximo exponente sería Corea del Sur) y otro más innovador, basado en la estimulación y motivación del alumno (entre cuyos estandartes suele situarse a Finlandia). Dentro de este segundo sistema de enseñanza, que es del que hoy hablaremos, están apareciendo diferentes estrategias que en algunos casos son de nuevo cuño y en otras, beben de teorías con varias décadas de historia.

Entre las nuevas técnicas que están empezando a probarse en algunas instituciones educativas destacan el Flipped Classroom o Aula Invertida (de la que ya os hemos hablado en anteriores ocasiones) o el Design Thinking o Método del Caso. La primera opción aboga porque el alumno se prepare en casa la materia y utilice el aula para poner en común dichos temas con sus compañeros y profesores. La segunda alternativa va un paso más allá, pues directamente anima a los estudiantes a charlar en clase sobre algún tema, aunque ni siquiera se lo hayan preparado previamente. Esto les prepara para el mundo empresarial, despertando su capacidad de análisis y creatividad y acostumbrándoles a debatir y defender sus ideas ante otras personas.

Otras técnicas innovadoras que basan buena parte de su implantación en el uso de la tecnología son las que abogan por la incorporación de las redes sociales en el proceso educativo (creándolas o utilizando las ya existentes) y las que defienden la gamificación. De este concepto también os hemos hablado ya en este blog: de cómo la incorporación de juegos en el proceso de aprendizaje puede permitir que la motivación del alumno se mantenga siempre en sus cotas más altas.

Métodos de enseñanza alternativos

métodos de enseñanza alternativos 3Pero hay más estrategias de nuevo cuño que empiezan a abrirse camino y que no tienen  una vinculación tan estrecha con la tecnología. Por ejemplo, el impulso al autoaprendizaje, que permite a los alumnos centrarse en las áreas que más les interesan y aprender sobre ellas tanto cuanto deseen (un ejemplo práctico es la elaboración de nubes de ideas por parte de los estudiantes a partir de la idea o concepto sugerida por un profesor). También se habla cada vez más de la Técnica Exegética o de Lectura Comentada, por la que el docente propone un tema o autor y ofrece a los alumnos libertad total para indagar sobre lo que más les interese de ese tema o autor.

Además, en los últimos años se han recuperado en algunas universidades métodos de enseñanza que fueron ideados hace mucho tiempo y que ahora vuelven a estar de moda, gracias a ese interés por fomentar la autonomía del estudiante. El caso paradigmático es el Método Montessori (muy utlizado en la educación infantil), que sostiene que son los alumnos quienes deben decidir cómo utilizar su tiempo en clase (libertad total, mientras el profesor observa). Este sistema tiene una variante, el Método Reggio Emilia, que también aboga por la máxima autonomía de los estudiantes, pero otorga a sus padres un papel mucho más activo en el proceso de aprendizaje.

Otras alternativas a la educación tradicional son el Método Waldorf, que defiende el desarrollo de los jóvenes desde una triple vertiente: corporal espiritual e intelectual, o el Método Harkness, que sitúa a la mesa como el elemento sobre el que ha de estructurarse toda la clase (con los alumnos hablando  en torno a ella sobre cualquier materia y el profesor moderando la conversación).

De una u otra forma, estas innovadoras técnicas educativas están viviendo una segunda juventud por la incorporación de algunas de sus ideas en las plataformas de eLearning. Se observa también en el caso del Método Sudbury, una estrategia que no sólo otorga libertad a los estudiantes sino también poder de decisión: sobre qué se estudia, cómo se evalúa e incluso cuál debe ser el presupuesto de la institución educativa. Aunque con matices, algunos de estos principios también están presentes en las comunidades virtuales universitarias.

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