Opiniones que inspiran: “Dirigirse en la vida”, por Santiago Ávila

Hoy en Opiniones que  inspiran: Santiago Ávila, autor de La gestión emocional

Cuando Howard Gardner en su obra “Las cinco mentes del futuronos dice  “la ciencia nunca es una educación suficiente. La ciencia nunca nos dice qué debemos hacer en clase o en el lugar de trabajo. ¿La razón? Porque aquello que uno hace como maestro o como director tiene que estar determinado por su propio sistema de valores ya que ni la ciencia ni la tecnología llevan un sistema de valores incorporado”, no hace otra cosa que dejar en evidencia que formar tanto en el intelecto como en la emoción no es suficiente.

Para muchos el concepto de inteligencia emocional, universalizado por el psicólogo estadounidense Daniel Goleman, supuso haber alcanzado el hito más importante en el fundamento de la concepción del individuo como ser social que es. Para otros, por contra, no tenía otro significado que un paso más en la comprensión de cómo se desenvuelve la persona en comunidad.

Pero con el redescubrimiento de la emoción no queda resuelta la ecuación de la formación integral del individuo. En su blog,  Eduard Punset se refiere a la misma: “Distintos experimentos efectuados en el curso del año recién terminado tienden a demostrar que, cuando se afilan las técnicas emocionales, se está preparando el terreno no solo para hacer el bien a los demás, sino las posibilidades de manipularlos con fines no aprobados… Cuando uno puede controlar sus propias emociones, puede mentir con mayor facilidad. Se puede disfrazar el dolor con una sonrisa…”.

Parece cuanto menos chocante que demos vueltas y más vueltas a todo tipo de inteligencias para finalizar postrados ante una realidad que se nos manifiesta contumazmente tozuda: hemos descubierto la ética. A la que sin ningún género de dudas se refiere Howard Gardner en el párrafo de inicio.

De ahí que, de forma consecuente, se pueda afirmar que el armazón de nuestro edificio personal no queda resuelto con la sola presencia de  habilidades, bien sean intelectuales o emocionales, a ellas debemos añadir criterio ético.

Como decía Ortega y Gasset: “esa vida con que nos encontramos, que nos ha sido dada, no nos ha sido dada hecha. Tenemos que hacérnosla nosotros. Esto quiere decir que la vida consiste en una serie de dificultades que es preciso resolver…”.

¿Cómo las resolvemos? Pues sencillamente decidiendo, esto es, tomando partida entre las distintas alternativas que nos presenta la vida. Pero nuestra mente lógica y racional, más pronto que tarde, se enfrenta con la paradoja de que son contadas las ocasiones en las que se sabe hacia dónde dirigir sus esfuerzos. El desconocimiento de la meta parece que invalida la posibilidad de estar orientado, de no saberse perdido. Si no se conoce la meta, ¿qué dirección tomar?

Pero para todo aquel que ha tenido oportunidad de moverse por un terreno desconocido, auxiliado con la sola presencia de una brújula y un plano, sabe que tan importante resulta conocer la posición en la que se encuentra como el destino final al que se dirige. De forma pareja resulta nuestra situación vital. En infinidad de ocasiones no sabemos hacia dónde dirigir nuestros esfuerzos e ilusiones; otras, en cambio, simplemente se nos anticipa lo que no nos gusta, que ya es mucho. Pero en cualquier caso, sepamos o no el logro anhelado, estamos en disposición de no vagar erráticamente.

Solamente si asimos con firmeza valores de naturaleza superior -denominados principios por su condición de universales e intemporales-, tales como la justicia, el servicio a los demás, la entrega incondicional y amorosa, entre otros, estaremos en situación de no sentirnos perdidos, abocados al mayor de los vacios (la crisis noogénica de Viktor Frankl).

Es por ello que sigue siendo cierto que quién no se gobierna a sí mismo con criterio ético, inteligencia moral e intelectual suficientes, resultará nefasto para cualquier tipo de organización que persiga la excelencia. El resto simplemente sumirá a su institución en el ruido de fondo habitual.

Opiniones que inspiran es una sección de Ideas que inspiran que sirve como tribuna de opinión a los autores de nuestra editorial. Esta semana tenemos el privilegio de contar con Santiago Ávila, autor de La gestión emocional.

La gestión emocional está disponible en librerías y en nuestra tienda online con gastos de envío gratis para España y Portugal en pedidos superiores a 18€. También se puede comprar en formato electrónico por solo 8,99€.

Santiago Ávila es autor de Pearson y Socio Director Executives On Go

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